Chapter1.
Oloo n.n
Bueno, voya empezar a colgar el fic.
es una historia que escribí muy rápido y esta muy mal redactada, lo sé.
pero, de momento la iré colgando, ya esta acabada. es muy corta
<!-- /* Font Definitions */ @font-face {font-family:"MS Mincho"; panose-1:2 2 6 9 4 2 5 8 3 4; mso-font-alt:"MS 明朝"; mso-font-charset:128; mso-generic-font-family:modern; mso-font-pitch:fixed; mso-font-signature:-1610612033 1757936891 16 0 131231 0;} @font-face {font-family:"Cup and Talon"; panose-1:3 7 7 2 5 6 5 0 0 3; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:script; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:-2147483645 0 0 0 1 0;} @font-face {font-family:"Century Gothic"; panose-1:2 11 5 2 2 2 2 2 2 4; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:swiss; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;} @font-face {font-family:"\@MS Mincho"; panose-1:2 2 6 9 4 2 5 8 3 4; mso-font-charset:128; mso-generic-font-family:modern; mso-font-pitch:fixed; mso-font-signature:-1610612033 1757936891 16 0 131231 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"MS Mincho";} @page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} -->
Chapter 1.
Para. Piensa. Vuelve a pensar. Respira. Son cosas imprescindibles que me tengo que decir a mí misma cuando veo que algo no va bien y quiero hacer algo lamentable.
Suspiré y me acerqué a la pelea entre adolescente que tenía delante de mí. Bueno, digo adolescentes porque era lo más probable; no creo que una panda de chicos más o menos hechos y derechos se pongan a pelearse como estúpidos.
Me colé entre la gente que rodeaba el espectáculo y me quedé petrificada al ver quiénes se peleaban. Vale que no les conocía, pero el que estaba atizando más fuerte era de unos veintipico de años, de mi edad, vamos.
-¿Qué hacéis? –pregunté.
Me miraron, sorprendidos. Seguramente, aquél chico era un malcriado que seguía siendo un niñato asqueroso por más edad que pudiera tener.
-Pelearnos –me dijo, tan pancho.
Volví a hacer mi ritual anti-mala leche, y me intenté calmar. No sé que es ese vicio que tengo de meterme en las peleas para que paren.
Fijé mis ojos en el chico de mi edad. Era guapo, guapísimo. Tenía un pelo color ocre revuelto, con un montón de cosas en la cabeza de estar por el suelo, pero probablemente lo tendría algo rizado. Los ojos eran de un verde oscuro, el de toda la vida, pero bueno, seguían siendo bonitos.
Me centré de nuevo en la tontería que estaban haciendo, y fruncí el ceño.
-A ver, eso ya lo veo –dije, sarcástica-. Pues yo os digo que paréis.
Me miró y sonrió.
-Pues yo te digo que no me da la gana –contraatacó.
Cogió la cabeza del niño de unos dieciséis años, con el que se estaba peleando, y le dio un golpe.
Cogí aire y, aunque casi me tiro encima de él y le arranco los ojos, me paré.
-Si tenemos en cuenta que tú probablemente eres mayor de edad y este niño es un menor, si yo os denuncio, cosa que seria un poco tonta por mi parte pero que podría hacerlo, o si ese chaval te denuncia a ti, tú serias el perjudicado –solté el gran rollo. En el fondo, no tenia muy claro si todo eso que había dicho era cierto, pero seguro que funcionaba.
Me miró con el ceño fruncido.
-¿Cuántos años tienes? –preguntó.
-Veinticinco –respondí.
-¿Y cómo te llamas? –dijo esta vez en susurros.
-Erika –algo me impulsó a responder.
Sonrió y se sacó una navaja del bolsillo. Sonrió, soltó al niño y, con agilidad, se levantó, para acercarse a mí.
Me quedé quieta, mirándole a la cara. No podía mostrar mi miedo, aunque probablemente lo tenía.
[…]
Riing, riing.
Abrí los ojos y me encontré con un techo. Oh, sí, probablemente el techo de mi habitación. Y lo que había sonado era mi despertador.
Entrecerré los ojos un segundo y los volví a abrir. Giré la cabeza, lentamente aun medio dormida, para mirar el reloj.
7:10. Eran las 7:10 de la mañana, la hora de levantarme, vestirme, lavarme los dientes e irme a trabajar.
Esa mañana cambiaría mi vida, empezaba a trabajar en el trabajo de mi vida, la psicología. Mucha gente, en el pasado, me había preguntado que qué le veía a eso de escuchar las cosas que le pasan a la gente, pero verdaderamente no sabía la respuesta. Simplemente me gustaba. I punto.
Bostecé, aparté las enredadas sábanas de mi cuerpo y me puse en pie.
Me estiré un poco y, con pasos lentos, me dirigí perezosas hacia la puerta. La cerré con un golpe tras de mí.
Verdaderamente, el pisito que tenía no era muy grande, pero lo suficiente para mí. Era el típico pisito en el centro, acogedor.
Vivo en Barcelona y mi piso estaba cerca de Plaza Cataluña. Verdaderamente, a mi padre le había costado una pasta, así que no me podía quejar.
Me dirigí al lavabo y me lavé la cara y los dientes. Me miré al espejo y casi pego un bote; tenía los pelos mal puestos, unos por encima de la cabeza y otros por debajo y, encima, como llevaba extensiones quedaba mucho peor. Las extensiones son algo que es imprescindible en mi pelo, ya que lo quiero largo y liso, pero lo tengo rizado. Así que me corto el mío cortito y me pongo unas pedazo extensiones, que además, son muy fáciles de peinar.
Después, fui a mi habitación y cogí la ropa, una falda negra con unos leggins de rallas y una camiseta lila. Me puse unas Vans de cuadros blancos y negros.
Abrí un cajón y saqué mi lápiz de ojos. Me hice una línea bien marcada, la cual reseguía todo el contorno del ojo. Después, por encima, apliqué un poco de sombra de ojos. Me cardé el pelo de arriba y me peiné de nuevo las extensiones. Jamás me cansaba de mirar lo bien que quedaban aquellos trozos de pelo. Después de maravillarme, me sonreí a mí misma. No es que yo fuera la más guapa del mundo, pero tampoco me consideraba fea.
Acabado mi proceso, cerré los ojos unos instantes, intentado hacerme la idea de que ahora estaba sola. Sola en esto.
Cogí aire, lo contuve unos segundos, y lo solté de golpe.
Volví a sonreír, verdaderamente satisfecha. En realidad, tan sólo tenía un cliente, una chica, que me la había mandado mi antiguo profesor (digo antiguo porque ahora ya no lo es) como prueba, pero que finalmente se había convertido en un verdadero caso.
gracias^^



